9 de julio de 2014

Rush Hour

Nueve millones de personas y el tiempo justo para despertarse con el café en los labios y la corbata alrededor del cuello (o del alma), contando uno a uno los segundos que se tarda en bajar 72 peldaños y no perder el metro de milagro, 15 paradas y 2 transbordos de vértigo que llevan a la puerta de una oficina, la última carrera hasta el despacho, la adrenalina final que se termina de golpe en el momento en el que sentado en la silla enciendes el ordenador y dejas de sentir nada- y ya no queda claro si lo que más atrapado te tiene es la sala, el traje, la rutina o tu cabeza.

PS: Esta entrada está inspirada en el ritmo imposible que parecen llevar muchos trabajadores en la City de Londres, desde donde escribo, pero se ajusta y refiere a momentos que tenemos todos, de rutina y de pena, casi cada día.   ¡Hay que despertarse!

V.


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