Este es un blog a cuatro manos, veinte dedos y toda la alegría que nos quede restando. Somos dos que se conocen mucho y desde hace poco, 'un alma en dos cuerpos', un par que no se calla nunca, tal vez porque les vienen sobrando las palabras de tanto libro y tanto latín.
Si fuese Cristina ahora mismo estaría arropada en mantas moradas, bebiendo té verde y a puntito de siesta de cuatro horas. Si fuese Cristina no llevaría dudando veinte minutos sobre qué decir: ya estaría más que dicho, entre risas y más risas. Ella es así. Si fuese Cristina no llevaría todo el día quejándome del cielo gris y el sonido del viento, pero esto qué es, no llevo medio año esperando a julio para echar de menos el sol de febrero en una mañana de martes somnolienta en la que Cristina me grita que necesita un café o dos, mientras yo me planto en medio de la carretera a tomar mi solete con una sonrisa en la cara. Así son nuestros momentos, así ha sido nuestro año. Lo queremos contar, eso y cualquier otra cosa que se nos ocurra, aunque sólo sea por deshacernos de alguna que otra palabra de las nuestras. Como Eudaimonia, Janderina, solete, y anglicismos varios. No soy Cristina, soy Vic: y me ha tocado el marrón de una primera entrada. ¡Que guste!
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