Si pudiese ser cualquier cosa, yo también sería ese humo que escapa por tu boca, ese pájaro que sale volando sin mirar atrás y esa ola que se estrella contra las rocas de la orilla sin sentir más que la caricia de volver a tierra. Yo también sería eso que huye porque no soporta el peso de un día más.
Pero somos lo que somos, y estamos donde estamos. Somos gente, personas, nudos de momentos, pensamientos. Somos también todo lo que hemos perdido, todo lo que nos duele.
Y que te quede claro que ningún problema, ninguna mala racha me va a convencer de que la vida no vale la pena vivirla, de que no vale la pena seguir siendo lo que somos. Abre los ojos y vuelve a ser quien eres, porque lo único que vas a conseguir tragándote lo malo y encerrándolo donde no lo puedes ver es acabar quedándote ciego ante todo lo demás: tus amigos y tu música y tu locura, tus arrebatos de siempre, tus amores, tus risas. Y los instantes de felicidad que compensan cien noches sin dormir. Y que no estás solo... incluso cuando te crees que lo estás.
And I took you by the hand.
V.

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