Niña segura de sus inseguridades,
precipitándose siempre, llegando antes de tiempo.
Mide sus palabras y sus pasos,
huye de su sombra y su reflejo.
Culpa a su humanidad por hacerla débil,
a su ataraxia por matar a todas las mariposas que alguna vez se posaron bajo su tripa.
No renuncia a la libertad porque es lo único que la queda,
no recuerda que se sentía al llorar de felicidad.
Se le eriza la piel cuando no la tocan,
se marea cuando todo parece estar en equilibrio.
Sabe que el tesoro está en la pureza de sus amigos,
en la profundidad de sus ojos firma la tregua de su guerra.
A ti, bonita, no se te ha escapado el alma,
solo ha salido en busca de esperanza
para romper todos tus mitos y hacerte utópica.
Y será, entonces, cuando vuelvas,
y emerjas a la superficie de tu confianza.
Busques tu figura en otras manos,
tu latir en otro corazón.
Persigas tus virtudes y aprecies tus defectos,
serás humana y caerás.
Romperán las olas de tus ojos con abrazos sinceros,
y las pupilas dejarán de esconder tu mar.
Encontrarás la paz en tu agonía,
la estabilidad en tu anarquía,
la simetría en tu vorágine.
Estarás indefensa, desnuda y transparente.
E, colaboradora.
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11 de junio de 2016
5 de abril de 2016
Entre caladas
Os voy a contar sobre las veces que me quedo mirando mi cigarro, con ganas y recelo, porque cada calada me sabe a gloria aunque se que me esta matando. El humo por la garganta, lentamente, bajando. Soy un pez fuera del agua, inhalo gris por la boca porque falta el oxígeno, me estoy ahogando. Exhalo. Lentamente, labios casi cerrados. Fina muralla de un instante, sin viento vuela inequívoca, segura, constante, estable. Pero hoy hay viento, y apenas veo el humo. Exhalo dos veces más, sin que nadie me vea, por si acaso. Parezco idiota, pero me queda la duda de si el gris se me ha pegado a los pulmones. Miro el cigarro que ya se ha consumido por la mitad, puta mierda de industriales, que rápido se acaban, aunque a veces me gusten más. Si por algo prefiero los de liar, cada uno obra de arte, único, especial. Cada calada compuesta de elecciones, sobre que tabaco, que papela y que filtro usar, ah bueno, y dónde vives y a qué estanco vas. Cada uno acariciado, querido, enrollado, siempre hacia arriba, con las dos manos, con cuidado. Están los de cuando vas borracho o tienes prisa, pequeños errores en apariencia si se miran a través de cristales objetivos, y sin embargo necesarios, infalibles, a veces incluso mas gloriosos, porque te dan la vida. Subjetivas las caladas, no dejas que nadie las juzgue, te da igual lo que digan de las pequeñas arrugas en el papel, porque durante 5 minutos, componen tu pequeño paraíso. Que no se nace sabiendo, que se aprende con la práctica, observando; constancia, paciencia. Que se arregla si se rompe, a ver quien es el valiente que se fuma un industrial roto por la mitad sin titubeo a cada calo, porque sabes que en otros cuatro se va a acabar. Pues eso, que decir, que me gustan más los de liar, que gastas menos y te dan más. Que no se consumen a menos que quieras inhalar. Aunque ahora que lo pienso tienen algo en común con los de abre cajeta, fúmame y ya, porque aunque dicen que son mas sanos, para que vamos a aparentar; es una lotería, en el que el premio esta de más. La verdad que no hay mayor traición que el autoengaño, así que si nos hacemos daño, que al menos sea por delante, y no por detrás. Que plantemos cara al riesgo, y sonriamos al azar. Que ya que hacemos algo, que sea de verdad. Porque hay que morir bailando, y no arrastrados por miedo a fallar, porque el miedo a equivocarnos hace a la realidad. Si, lo se, ya me lo has dicho, sé que me puede hacer daño, pero si me gusta ahora, digo yo, ¿qué más da? Que se me ha acabado el cigarro, y me tengo que ir a estudiar. Aunque no sé cuánto voy a tardar en desconcentrarme, sacarme otro, y volver a fumar.
Un día quizás lo deje, mientras tanto, a disfrutar.
G, colaboradora.
3 de abril de 2016
Tribulaciones
Inspirado en Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, Movimiento de Verano.
Es un hervir invisible. Borbotea cada partícula de mi ser en
una ascendiente tormenta de negrura, gritos silenciosos, y temblores de fondo a
una lenta respiración. Mi cabeza no puede soportar tanto ruido, y mi cuerpo se
congela en el silencio de este espacio vacío, esta oscuridad ignorada y sentida
por todos.
Suelto el aire con algo más de fuerza a cada pensamiento
violento al que doy vida. Metralla, astillas, destrucción y, quizás, desahogo.
Pero con cada respiración, pierdo aire. Y siento que, si no
llevo a la práctica mis hipotéticos alivios, me moriré. Casi puedo oírme
gritar…
Así que me hago con ese cuchillo barato y lo levanto a la
altura de mi cabeza, con las dos manos, apuntando al suelo. Tras una fracción
de segundo en la que impera la calma, vuelve la tempestad: y baja la hoja.
Describe un perfecto cuarto de circunferencia y se hunde, al final de su
recorrido, en mi tenso vientre. Vestido o destapado, no importa. Solo merece la
pena el sordo sonido de la piel y los órganos rasgados, efímero, sinfónico.
Dulce, fuerte. Suave, poderoso.
Y al mismo tiempo que retrocede, con él escapa la sangre.
Sangre, no hay otra palabra. Roja, brillante, espesa e impenetrable sangre
salpica el suelo, el metal, y mis pensamientos. De nuevo otro corte, y otro, y
otro. Aún no he sentido dolor alguno, no
ha habido tiempo suficiente. 6 estocadas, quizás 10. El ardor de mis fatigados
brazos es lo único que interrumpe mi blancura. Estoy más tranquilo.
Me apoyo en el respaldo de la silla y disfruto de mi
respiración. Bajo la mirada. Me ha llamado la atención el grueso caudal de mi
esencia que riega el suelo, llenándome de muerte. O de paz. Cada segundo que
transcurre es otro palmo de las paredes que pinto. Llega un instante en el que
se decoloran e iluminan de mí hasta la mitad, a la altura de mi barbilla.
Curiosamente no solo llueve de mí. También del techo, y
entra por los recovecos de entre las ventanas. Poco a poco, va escondiendo mi
rostro, indiferente a la inminencia de la inmersión. Noto y siento lo que me
rodea: los sólidos muros, el temblor del aire comprimiéndose entre el techo y
mis divagaciones, la calma fornicando con un ambiente agitado y espeso, pero
invisible. Sin embargo, no me siento a mí. Mi mente ha debido abandonar mi
cuerpo antes de tiempo, no he hallado el instante en el que formular una
ingeniosa epopeya con la que ser recordado. Patético.
Conservo la imagen, o la secuencia de imágenes de mi
imaginario, mi último pasado. Mas no llego a vislumbrar mi presente, ni el más
físico e intrascendente, como podría ser el estado de mi confinamiento. A este
paso, mi huidiza sangre ha debido ya de alcanzar el techo, y habrá hallado el
camino bajo la puerta, y entre los poros de la pared. Que corra cuanto quiera,
no alertará a nadie. Y si lo hace, no habrá qué hacer.
A, colaborador.
18 de febrero de 2016
Forma y vacío
Hola, me llamo , y ayer sucedió un hecho en mi vida que la condicionará para siempre. Soy consciente de ello y, aún agotado, me sobra aire para convencerme de que soy invulnerable, y eso es lo único que me alivia.
Soy hijo de nadie. Como tú, y como muchos más, que no me conoceréis. O sí. Y así o sin hacerlo seguirá existiendo un hilo irrompible que une nuestros sueños, siempre inalcanzables. Preso de alguien, de algo, invisible y desconocido ante nuestros ojos. Hijos de nadie, dueños de nada, porque nunca fuimos nadie.
Alargamos día sí y día también el brazo ansiando alcanzar la libertad que nos desencadene definitivamente de una angustia constante, de un sentimiento de culpa que nos ahoga en el más profundo de los pozos y de un caos interno que nos sumerge en la más vasta oscuridad. Sin ser conscientes de que jamás podremos levantar el grito al cielo al unísono para desahogar y liberar este resentimiento con el que nos llevamos despertando todos los días desde hace ya un tiempo. Abatidos ante una existencia que nos oprime, amedrentados por un futuro inexistente. Destrozados tras tantas guerras internas, cual campo de batalla inundado por el fuego y la sangre de aquellos nadie que en su día soñaron serlo todo.
Anhelamos sueños hoy, que no serán más que granos de arena en el mañana. Ser siendo todo. Anhelamos una vida en calma, sin miedo y sin dolor. Nos rodean las mismas preocupaciones, pensamos igual sin saber quienes somos. Sabiendo que no somos nadie. Sabiendo que algún día cogeremos un tranvía llamado Deseo, y romperemos con todo para poder desvestirnos de nuestro ser.
F.
5 de octubre de 2015
Amor se escribe con V, de vida.
Y te preguntarás si creo en el amor libre,
Si me he vuelto loca, o si no sé lo que estoy diciendo
Y te preguntarás si quiero eso, o es un modo de protegerme
Y te preguntarás si lo hago para parecer madura y entendida
Y te preguntarás si lo hago para ponerte a prueba,
Si lo hago con expectativas de que me digas que conmigo te basta
Y yo te responderé no muy segura
Con muchas dudas y mucho miedo:
Que no no quiero compartirte,
Que te quiero para mí, y que a mí me basta contigo y nadie más
Pero prefiero compartirte, que ser engañada
Porque es ahí, cuando engañas, cuando mientes
Es ahí cuando empiezas a dejar de respetarla.
Cuando dejas de admirarla
Cuando empiezas a verla con pena y no con amor.
Cuando empieza a importarte menos que antes,
Y cuando el amor se agota poco a poco, porque piensas lo estúpida que es.
...Y es que no se trata de que yo no confié en ti
Se trata de que tu no confías en ti.
Cuando no puedo dormir escribo sobre mis miedos y sobre él.
M, colaboradora.
Si me he vuelto loca, o si no sé lo que estoy diciendo
Y te preguntarás si quiero eso, o es un modo de protegerme
Y te preguntarás si lo hago para parecer madura y entendida
Y te preguntarás si lo hago para ponerte a prueba,
Si lo hago con expectativas de que me digas que conmigo te basta
Y yo te responderé no muy segura
Con muchas dudas y mucho miedo:
Que no no quiero compartirte,
Que te quiero para mí, y que a mí me basta contigo y nadie más
Pero prefiero compartirte, que ser engañada
Porque es ahí, cuando engañas, cuando mientes
Es ahí cuando empiezas a dejar de respetarla.
Cuando dejas de admirarla
Cuando empiezas a verla con pena y no con amor.
Cuando empieza a importarte menos que antes,
Y cuando el amor se agota poco a poco, porque piensas lo estúpida que es.
...Y es que no se trata de que yo no confié en ti
Se trata de que tu no confías en ti.
Cuando no puedo dormir escribo sobre mis miedos y sobre él.
M, colaboradora.
16 de agosto de 2015
INTERRAIL
INTERRAIL
AMSTERDAM
BERLÍN
PRAGA
BUDAPEST
VIENA
BOLOGNA
ROMA
C, V, M, P, B
3 de julio de 2015
En otras palabras
29 de mayo de 2015
Palabras para Julia...Paroles sur Julie
De una tía a su sobrina, por su primer cumpleaños.
Mayo
Qué suerte que florezcan las
Amapolas, y que Julia sea torbellino
Puro en la misma estación,
Un torbellino de luz, de verde árbol,
Del punto de la yema de su dedo índice,
De migas de pan.
B, colaboradora.
Mayo
Qué suerte que florezcan las
Amapolas, y que Julia sea torbellino
Puro en la misma estación,
Un torbellino de luz, de verde árbol,
Del punto de la yema de su dedo índice,
De migas de pan.
B, colaboradora.
9 de marzo de 2015
AM-ARTE
Traga la lluvia de esos ojos, eterno mar. Ahógame en tus aguas y conviérteme en un naufrago que sobrevive al bravío de las olas. Arrastra mi cuerpo hasta la orilla y abandóname sin esperar a que alguien venga a rescatarme. Quiero ser un marinero perdido y vagar sin rumbo, buscando sus tesoros escondidos. Qué dulce es el tiempo cuando nos invade el olvido. Desgarraste mis recuerdos y los tiraste al vacío, sin importar que aún miraban sus ojos buscando los míos. Cuando el sueño acuda a desvelarte y la mañana te impida despertarte, déjame decirte que amarte me costó mucho más que olvidarte.
A.
A.
8 de diciembre de 2014
¿Eres mejor de lo que eras ayer?
Cuando intuyes que el tiempo es una mera elipsis que habitamos, o más bien sufrimos, de lo que de verdad existe en los momentos anteriores y posteriores a nuestra vida. Cuando te das cuenta de que lo que conocemos mientras respiramos no es sino una mínima parte de lo que de verdad existe, pero no es accesible para nuestras capacidades limitadas, para nuestra reducida comprensión. Cuando descubres, por lo tanto, que el abanico de experiencias y estímulos que puedan llevarnos a razonamientos o deducciones por los que tengamos conocimiento de lo que sí está a nuestro alcance, y que ni tú ni yo, ni si quiera el mejor o el más preparado para ello, es capaz de recopilarlos todo en una sola vida... Te das cuenta de dónde está el límite de la humanidad. Y cuando mides en una balanza tus capacidades con tus progresos, te das cuenta de dónde está tu limite. Es entonces cuando el equilibrio de la ignorancia desaparece, la estabilidad de la conciencia se ve turbada por pinceladas de grandes hazañas y es ahí cuando reconoces que tus expectativas cercanas son poco para lo que de verdad eres capaz de alcanzar.
Vivo en constante inspiración y frustración, entre ilusiones y desencantos el tiempo suele expandir sus dominios reduciendo mi zona de confort. Porque cada día soy más parecido al anterior y ayer ya dejé pasar muchas oportunidades, cuando lo que realmente pensaba al verlas pasar era: "cambia, elige diferente". La realidad tiene límites, no puede existir en un objeto más materia de la que realmente contiene, pero las oportunidades y desafíos que se nos presentan durante esta existencia limitada te acercan horizontes. Ayer elegí que hoy quería ser mejor persona y en ese momento fui mejor persona de la que era antes de ayer y, si sigo así, mañana lo seré aún más.
Vivo en constante inspiración y frustración, entre ilusiones y desencantos el tiempo suele expandir sus dominios reduciendo mi zona de confort. Porque cada día soy más parecido al anterior y ayer ya dejé pasar muchas oportunidades, cuando lo que realmente pensaba al verlas pasar era: "cambia, elige diferente". La realidad tiene límites, no puede existir en un objeto más materia de la que realmente contiene, pero las oportunidades y desafíos que se nos presentan durante esta existencia limitada te acercan horizontes. Ayer elegí que hoy quería ser mejor persona y en ese momento fui mejor persona de la que era antes de ayer y, si sigo así, mañana lo seré aún más.
Me gusta la utopía de que no existen los límites porque un argumento típico de un cínico para decirte que no eres capaz de hacer algo es que nadie lo ha conseguido todavía. Los límites de la humanidad han sido rozados por humanos que de forma individual han intentado acercarse antes de ser considerados límites, y yo soy humano. No diré si hay o no límites, pero cada situación nueva a la que nos enfrentamos nos hace estar más cerca del nuestro. Mi límite soy yo en mi máximo exponente,
y vivir en constante proceso de cambio y aprendizaje me hace parecerme cada vez más a lo que quiero ser. ¿Eres mejor de lo que eras ayer?
P
P
29 de octubre de 2014
Carta al que más quiero
Mi amor, te voy a hacer caso y voy a intentar esto de escribir. Empezare contándote algo que me perturba desde hace muchos días. Vamos allá:
¿Alguna vez te has planteado lo que significa ser alguien? Y no me refiero a ser alguien en cuanto a ser conocido, sino a ser algo, formar parte de algo... Esto me recorre la cabeza todos los días, y creo haber llegado a una conclusión.
Todo el mundo es alguien.
Lo de estudiar para ser alguien puede ser la mayor chorrada que haya oído nunca. Uno ya es lo que quiere ser solo por querer serlo. La perseverancia de un sueño ya lo hace realidad. Piénsalo... (Tú siempre seras mi mejor ejemplo). El otro día te pregunté qué querías ser, ¿te acuerdas? Y me contestaste: yo quiero ser futbolista.
Bueno, pues la cuestión es que tú ya eres futbolista. Tú ya lo eres porque eso que te lleva a decir, "quiero ser futbolista" es lo que te convierte en ello. Yo, por ejemplo, ya soy médico porque sé que al quererlo tanto, podría enfrentarme a cualquier obstáculo en el camino a ayudar y a cuidar a las personas. Estudiar solo me llevaría a saber más sobre la medicina pero NO me llevaría a ser médico. Té vas a entrenar para crecer sobre tu base en el fútbol. Pero esa base ha nacido en ti y ni ochomil entrenos más te harán ser más futbolista de lo que ya eres. Con esto quiero decir que me parece increíble tener un sueño en la vida, y los pocos que la gente tiene, por preocuparse demasiado en cumplirlos cuando, en realidad... ya los tienen.
A.
15 de septiembre de 2014
June through August
A lazy, trembling guitar is heard in the
background. The sound of faraway sprinkles is enriched by the song of birds.
Tall, ancient trees wash you over with generous shade. Mornings blend into
evenings, and you never manage to get hold of the moment when one transitions
into the other.
Put it all away in a memory box, add some
grains of sand and specks of dirt, and you immortalize summer. Keep the box
shut tight, don’t let any air corrode the stillness of the memory. Don’t let
the flawed now drink from the perfectly idealized yesterday.
That is what summer will always be, a perfect
time that you caress between frost bitten hands. It is perfect in its brevity,
because the fact that it ends makes it a prized possession. If it was eternal,
you would never sit on a hard wooden chair and stroke it with warm fingers.
Nostalgia adds some beauty; you take away the unpleasant flashes and turn them
into comical anecdotes. You bathe the good scenes in a softer light that
soothes the rough edges. And when you look back at summer, you grasp the beauty.
M, a beholder.
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