22 de febrero de 2015

En 50 palabras

 
 
Te quiero explicado en 50 palabras: te quiero por eso de que nací ya con esta sed de territorio salvaje, de terreno sin cartografiar; porque la mayor aventura comienza en tu garganta, y es que qué viaje tu voz hacia el lugar donde sólo me sale soñar con nunca llegar.


 V
 
Iba a contarte algo mejor que este cuento, pero (des)contando horas me he perdido en nosotros y no en ellos. El mundo se ha vuelto loco aquí dentro y he saltado sin paracaídas al misterio de tu mente. A quererte. A (re)contarte los mil y veinticuatro lunares de tu cuerpo.

 C
 
 
 
 
 
El arrebato de un aleteo, el pasear de las patas de cristal de una mariposa en el hombro; quizás no queda más que poder sentir el mundo para ser feliz, quizás es un sueño que mejoremos porque ya tenemos todo lo mejor en un único instante de vida que apreciar.
 V
 
Ella siempre decía que las mariposas eran hadas disfrazadas que volaban entre humanos haciéndoles recordar sus sueños. Luego dibujaba en folios magia sembrada en amapolas, se sentaba conmigo a ver Peter Pan, esparcía polvo de estrellas y me hacía prometerle, mientras regaba mis alas, que nunca tendría miedo a volar.

C
 
 

8 de febrero de 2015

keep swimming

Por qué no dejas de nadar siempre a contracorriente,  gira 180 grados y no le digas tanto que no a lo que te pide el cuerpo, sí, sí, sí, siente la carne los huesos la sangre, camina si lo que quieres es echar a caminar y quédate parado cuando ya no puedas más de marearte la cabeza con idas y venidas que no llevan a ningún lugar; en un sótano a la luz de la bombilla no se siente la caricia del sol, de una boca cerrada no escapan verdades, metiendo la cabeza entre las cuatro esquinas de una pantalla de móvil  no se llega a la fotografía de esa playa artificial; no dejes de trabajar- tampoco es esto un juego dibujado con tiza en el parque, sin consecuencia ni perdón- esto es la suma de todo lo que hiciste haces y harás condensado en un pestañeo, esto es la guerra, la paz, el amor y el continuar, así que no pierdas tanto el tiempo en quejas sobre ese asunto que se escapa de tus manos, concéntrate mejor en esos que entrelazan sus dedos entre los tuyos y te hacen soñar que esto quizás no es un sueño; no luches contra la sociedad, no te margines ni desprecies a la multitud, mejórala, apréciala, escucha las historias de más voces que tu quejido solitario; la libertad no es un bosque y un taparrabos, es saber respirar entre cuerdas y cadenas sin perder la calma de la felicidad, sentir una fe tan ciega que ni el más triste domingo te pueda doblegar a la desesperanza; así que mejor aprender a combinar lo bueno con lo malo, romper el cristal y salir de este agujero que se llama autocompasión, complacencia y cobardía.

V.