29 de octubre de 2014

Carta al que más quiero


Mi amor, te voy a hacer caso y voy a intentar esto de escribir. Empezare contándote algo que me perturba desde hace muchos días. Vamos allá:

¿Alguna vez te has planteado lo que significa ser alguien? Y no me refiero a ser alguien en cuanto a ser conocido, sino a ser algo, formar parte de algo... Esto me recorre la cabeza todos los días, y creo haber llegado a una conclusión. 
Todo el mundo es alguien. 


Lo de estudiar para ser alguien puede ser la mayor chorrada que haya oído nunca. Uno ya es lo que quiere ser solo por querer serlo. La perseverancia de un sueño ya lo hace realidad. Piénsalo... (Tú siempre seras mi mejor ejemplo). El otro día te pregunté qué querías ser, ¿te acuerdas? Y me contestaste: yo quiero ser futbolista.

Bueno, pues la cuestión es que tú ya eres futbolista. Tú ya lo eres porque eso que te lleva a decir, "quiero ser futbolista" es lo que te convierte en ello. Yo, por ejemplo, ya soy médico porque sé que al quererlo tanto, podría enfrentarme a cualquier obstáculo en el camino a ayudar y a cuidar a las personas. Estudiar solo me llevaría a saber más sobre la medicina pero NO me llevaría a ser médico. Té vas a entrenar para crecer sobre tu base en el fútbol. Pero esa base ha nacido en ti y ni ochomil entrenos más te harán ser más futbolista de lo que ya eres. Con esto quiero decir que me parece increíble tener un sueño en la vida, y los pocos que la gente tiene, por preocuparse demasiado en cumplirlos cuando, en realidad... ya los tienen.

A.


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