Dame un grito de garganta profunda, un partir sin promesa de retorno, un naufragio sin supervivientes. Dame esas lágrimas que no se pueden contener, el cristal que se estrella contra el suelo, la forma tajante de la palabra adiós. Dame un dolor que desgarra por dentro, un incendio descontrolado, una desolación a punta de puñal.
Lo que no quiero que me des: no me des una rutina en la que ya no sienta nada, una repetición del día a día en la que gira y gira mi cabeza, una calle sin salida. No me des un pájaro enjaulado ni miradas de reojo que son pura cobardía. No me des las horas que no pasan, estas cuatro paredes, un remolino de agua en el que no sé nadar pero en el que no acabo de ahogarme.
Quítame la vida, pero no me quites las ganas de vivir.
V.
te superas en cada post. buenísimo!!!!!
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