19 de noviembre de 2014

Bang

No tengas las cosas claras. No busques un camino recto a través de cada día- que eso no puede ser, no funciona el corazón para suponer que conoce sus propios latidos... Como si no fuésemos todos terremotos que nunca saben adonde llegan girando, como si se pudiese contener dentro de los siete días de la semana lo que siente el que vive y llora y grita. Y es que si pudiese adivinar adonde voy, ahí que me iría; si me supiese las coordenadas de este destino recorrería el trazo del camino en un mapa dibujado a recta de cuadrícula y llegaría paseando.
Pero nosotros somos más de ir dando tumbos en la oscuridad, sin saber, sin entender, cruza los dedos que igual no nos caemos. Pero no me pidas una explicación detallada de lo que pasa por mi cabeza, qué, qué, qué, yo no lo sé, a veces pasa simplemente el abrir los ojos sin darte cuenta de nada. A veces tiran demasiado las ganas de echar a correr tras el golpe seco de un portazo y hasta luego.

V.


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