10 de noviembre de 2015

Burn to born

Soy el nudo en la garganta al recibir una noticia triste, la presión en el pecho cuando crees no salir del ahogo al que está sometido tu cuerpo. Soy el pinchazo detrás de los ojos al despertar después de haber caído dormido llorando; el latido en las sienes al llorar. Soy la ráfaga eléctrica en el esternón previa a una intuición; el vuelco que da el estómago cuando se cumple.
Soy el frío y sudor de manos, el temblor de piernas, el zumbido en los oídos que anuncia la ira. Soy el escalofrío en la nuca que precede al miedo. Soy el abandono del cuerpo después de un vómito; el peso previo a un desmayo.
Soy el cosquilleo detrás de los lóbulos de las orejas anterior a un beso; el hormigueo en el pecho previo a un contacto corporal. Soy la presión en las venas de la muñeca al ponerte nervioso; el enrojecimiento del cuello que delata tu vergüenza. Soy la garganta seca cada vez que mientes, la lengua pastosa cuando la mentira sale a la luz.
Soy la gota de sudor fresco que recorre tu cuero cabelludo cuando esperas una respuesta. Soy tu respiración entrecortada, a través de la boca, cuando el mundo ya no es mundo y se asoma la ansiedad. Soy el desconocido que te cruzas en la esquina, que devuelve una mirada que no es suya, sino tuya. Soy la aguja en los pulmones que se clava dura cada vez que la culpa acecha a tu puerta.
Soy todas las señales que muestras inconsciente. Soy tú. Soy quien participa de tus reacciones. Soy ellas. Soy quien te conoce porque te comprende, y al comprenderte formo parte de ti. Soy tu nimio control sobre ti mismo. Soy el aire que respiras; el aire que te marea cada vez que me intentas atrapar. 
Soy la asunción de tu cuerpo como materia que refleja tu esencia. Soy la conexión entre mundos, que quemas, y no prende. 
C.



 (photo: @maitedeorbe)

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