1 de diciembre de 2014

Y sin sentido.

El mundo está lleno de poesía.
Como esa que comienza con la curva de su espalda caminando calle abajo, y en ambos lados de su cuerpo las aceras llenas todas con las historias que brotan de los pasos de cada persona que acelera, deambula, se pierde y continúa.
Alcanza el final de la calle y- para, basta, quién es, frena en seco- esa cara se le clava en la boca de estómago como un verso. Se llena la esquina con las palabras que no se dicen esos dos que rehuyen la mirada y se marchan, cada cual robándole al otro un enredo de recuerdos y deseos que entierra dentro con el aliento de un anhelo secreto. 
El mundo está lleno de poesía.
Como esa que termina con un corazón latente que corre hacia ningún lugar intentando olvidar que a veces perdemos las alas, la cabeza y el rumbo por una figura inesperada en el otro lado de la acera- 
que querer sólo se puede explicar así. Sin explicaciones.

V.


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