9 de agosto de 2014

La bonita

Me dijo que escribiera sólo sobre lo que conociese bien. Como el lugar en el que he nacido. Mi ciudad llena de árboles y alegría, mi trozo de España soleado. Me encanta su ritmo de colores y el paso extraño del tiempo por sus barrios, y la manera en la que arde el cielo cada vez que se pone el sol. Me encanta de día y de noche, y sobre todo en primavera.
Dentro de Madrid conozco bien ciertas rutas que recorro mil veces al día, cada día, ya sea a pie o con la memoria. El camino al colegio; a casa de Paula, mi Paula; el paseo al Retiro, el centro, las casas, los balcones, las gentes. La casa de mi abuela, el parque del Oeste, la autopista a Pozuelo.

Madrid para mí no se queda en ella en sí; es mi vida entera recogida en sus formas. Mi padre callado caminando a mi lado es Madrid. Mis amigos de siempre son Madrid. Junios floridos y rutinas en febrero son Madrid. Crecer poco a poco, teniendo miedo y felicidad todo de golpe: es Madrid. Vaya a donde vaya esta se viene conmigo, vaya a donde vaya no pierdo este cariño que siento por la que todo me ha dado y todo me da.
V.



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