Vengo
a deslizarme por tu cuerpo como lava, despacio, en calma, para
erizarte la piel. A revolverte el pelo y a susurrar palabras en otros
idiomas por cada milímetro de tu nuca. Vengo a rozarte la piel como
un suspiro, rápido, letal, inabarcable. Vengo a taparte los ojos con mis manos y a rozar tus párpados
para que al abrirlos encuentres otra realidad. Vengo a echarte de
menos, a llenar de oscuridad translúcida el vacío de tu interior.
Vengo a transformarme en píldoras acuosas que se deslizan por las
cordilleras de tu piel; lágrimas del rocío de una mañana que no
termina de asomar.
Vengo
a hacerte sentir el terremoto que sacude su cuerpo cuando ríe. Vengo a mostrarte en
otros gestos los que hacía cuando se moría de nervios porque ya no está aquí. Vengo a obligarte a veros en
alucinaciones que encuentres cuando no estés soñando en cada esquina
por la que paseas, cuando sientes su brazo que roza tu cuerpo para
avisarte de que está en algún lugar más allá de tu mente. Vengo a cantarte la tristeza en la mirada.
Vengo
a descubrirte otras pupilas, que te miren anhelantes desde el otro
lado de una taza de café, que mancha sus labios para hacer que los
tuyos se quieran perder en ellos. Vengo a presentarte otra sonrisa
que asome nerviosa cuando tu propia mirada sonría. Vengo a mostrarte
el universo de una nueva piel, un nuevo olor y un nuevo roce. Vengo a
transformar lentamente tus conversaciones hasta hacerte creer que olvidas, para volver con la fuerza de un río que destroza la presa
que coarta su libertad.
Soy quien espera paciente bajo tu cama a que se vayan las pesadillas para salir a decirte sin decir diciendo que deslices la venda. Soy el viento de una mañana de sol en las pestañas: soy frío y cálido. Soy la pared de mármol que permanece impasible cuando el huracán llega a la costa, hasta que se cuela por la ventana para arrastrarte volando lejos, bien lejos, hasta una casa de madera en lo alto de una roca en medio del mar.
Soy el amor.
Vengo a pedirte que no me dejes,
no me dejes ne me quitte pas
no me dejes ne me quitte pas
no me dejes ne me quitte pas
no voy a llorar más je ne vais plus pleurer
no voy a hablar más je ne vais plus parler
me esconderé allí je me cacherai là
a mirarte a te regarder
bailar y sonreír danser et sourire
y a escucharte et à t'écouter
cantar y luego reír chanter et puis rire
Soy quien espera paciente bajo tu cama a que se vayan las pesadillas para salir a decirte sin decir diciendo que deslices la venda. Soy el viento de una mañana de sol en las pestañas: soy frío y cálido. Soy la pared de mármol que permanece impasible cuando el huracán llega a la costa, hasta que se cuela por la ventana para arrastrarte volando lejos, bien lejos, hasta una casa de madera en lo alto de una roca en medio del mar.
Soy el amor.
Vengo a pedirte que no me dejes,
no me dejes ne me quitte pas
no me dejes ne me quitte pas
no me dejes ne me quitte pas
no voy a llorar más je ne vais plus pleurer
no voy a hablar más je ne vais plus parler
me esconderé allí je me cacherai là
a mirarte a te regarder
bailar y sonreír danser et sourire
y a escucharte et à t'écouter
cantar y luego reír chanter et puis rire
C.
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