Te escribo a ti, seas quien seas.
Quisiera pedirte que no te convenzan de que no puedes hacerlo, como si de verdad los continentes no se hubieran separado alguna vez. No te calles si tu eco eclipsa su voz. No permitas que te roben la cultura si la inteligencia es su peor enemigo. No dejes que te moldeen con las formas que a ellos les convienen para tu autodestrucción. El "por tu bien" no existe. No te conviertas en un objeto de una sociedad consumista, inconformista. No aceptes que os separen, que os dividan, sean quienes sean tus aliados. No te permitas caer en la soledad de cuatro paredes oscuras; nunca sabrán a libertad. No te creas lo primero que hay a la vuelta de la esquina. No seas tonto. Me recuerdas la vieja historia que contaban las madres de aceptar caramelos ajenos. No te dejes arrastrar. No tomes por verdades lo obvio, siempre viene cargado de medias tintas. Busca. Compara. Explora. Permítete la duda de que todo lo que creías se puede desmoronar. Fragmenta. Monta. Ensambla. Date opciones de vida; las mejores ofertas siempre llegan al final. Despega, no dejes que te corten las alas, si siempre supiste que tu sitio está por encima de cabezas a una tierra pegadas. Lucha por el de la calle de enfrente, la de la izquierda a la cuarta salida, el del todo recto hasta el amanecer. Lucha por ti, por mí, por un futuro que no es suyo, sino nuestro.
C.

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