Y es que mis historias favoritas
Siempre serán las inacabadas.
Esas que se leen entre las líneas de la mano,
Más cerca del silencio que la realidad,
Cristalizadas en el hueco de un par de ojos
Que brillan al relatarlas, sin pretensión alguna
De que se las pueda explicar, clasificar, entender;
Sólo dejarlas correr.
Y es que duran años, años, años,
Tejiéndose entre la aridez y la baja marea,
En un terreno donde la siembra siempre planta dudas y jamás certezas,
Donde el peso del tiempo que pasa vuelve loco
Por una acción en claro, una aclaración
Y nada más.
Son fuego tan lento
Que más que quemar, derriten
Poco
A
Poco, y
Es tan difícil disuadirlas, disolverlas
Apagarlas
Que incluso cuando terminan
No terminan de acabar,
Y se convierten en una sílaba sorda
Encajada entre la esperanza y el quizás,
Una sospecha susurrada de que tal vez...
Ahora no,
Pero algún día a lo mejor sí.
V.
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