1 de julio de 2015

j u l i o

Me caben los días en la mano, como siempre, cuando llega este mes.
Cae lento el sol por el horizonte, su risa, tus palabras, el frío helado del agua al saltar.
Las despedidas, los finales, los últimos minutos de apretujar todo en la maleta y echar un vistazo a tu alrededor para fijar las imágenes de tu cuarto, tu casa, su cara, antes de marchar. 
Este mes es un rostro siempre cambiante, una conversación distinta cada día, ese acento lejano con aire de caricia, un concierto de instrumentos raros y una eterna azotea.
Este mes suena a aviones despegando, a esa gente de verano que quieres sólo tres meses al año, suena a noches más largas y una sábana siempre presta a fundirse con tu piel.
Esta vez  tocan 5 mochilas, 7 ciudades, el traqueteo del tren y la promesa de arrepentirse mejor de lo hecho, que no de lo que faltó por hacerse. Tocan 22 atardeceres y 24 horas al día con ganas, más que nada, de aventura.
Esta vez Julio suena también a muchas cosas que acaban, esta vez para siempre. Como tu calle, tu voz, y también la rutina compartida con ciertas melenas rubias, ciertos ojos verdes, ciertas mañanas de jueves tranquilas. De todo lo bueno también queda un poco de lo malo, como eso de echar de menos una sudadera y unas zapas desgastadas, pero el verano está para no pensar nunca en lo que se deja atrás; así que hasta luego Madrid, te quiero, como siempre, y te veo en septiembre.

V.


20 de junio de 2015

"Soy todas las cosas que no cuento y con las que contaba"

Soy las palabras ahogadas en la garganta con miedo a salir al exterior. Soy el nudo en el pecho, el mar de lágrimas contenidas y las que corren por la mejilla abriendo paisajes en la piel una vez al año. Soy el todo y el nada, el temor a la equivocación, los errores y fallos.
Soy el latir del corazón antes de un primer beso. Soy el escalofrío que recorre la columna vertebral cuando, dicen, otro piensa en ti. Soy la bajada de párpados, la búsqueda de miradas a destiempo que nunca llegan, hasta que los ojos se cruzan. Soy las chispas de electricidad cuando otra piel roza la propia, el cosquilleo en las manos, el sentir una conexión.
Soy quien entiende cuando hablas, quien escucha en silencio entretejiendo hilos mentales para saber qué decir. Soy la angustia que paraliza, quien no se tira del trampolín, quien se ahoga aunque lleve salvavidas. Soy tristeza en la mirada, incógnita, misterio, un no saber cómo explicar. Soy dos caras de una misma moneda, arrepentimiento en vena, pero también un "de nada sirve el y si...". Soy cobardía momentánea enmascarada en firmeza, soy el no encontrar un sitio en el mundo y el emocionarse cuando explican que todos tenemos un lugar reservado. Soy el trueno que precede a la tormenta y el rayo que llega después de ella. Soy principios y finales.
Soy el paralizarse cuando quien te importa llega y congela el resto del mundo. Soy la furia escondida que cuando aparece provoca terremotos. Soy el darse por aludido en cientos de cosas que nunca vienen a cuento, el armarse una película y enseñarla en el cine de la sociedad. Soy el hablar antes de pensar, el camino de sueños. Soy el tener la seguridad de cómo quiero mostrarme y el pensar que así no va a funcionar. Soy el temor a romperme, a que toquen la armadura de hielo, sentimientos y tristeza.
"Soy todas las cosas que no cuento y con las que contaba".
C.

 (photo: V)

29 de mayo de 2015

Palabras para Julia...Paroles sur Julie

De una tía a su sobrina, por su primer cumpleaños.

Mayo
Qué suerte que florezcan las
Amapolas, y que Julia sea torbellino
Puro en la misma estación,
Un torbellino de luz, de verde árbol,
Del punto de la yema de su dedo índice,
De migas de pan.

B, colaboradora.


10 de mayo de 2015

Felix Felicis

Al mirar a la cara a la Felicidad
No vi trofeos, ni metas,
Ni picos de montaña
cubiertos por el fino polvo de la ambición.
No encontré escenas perfectas, ni sonrisas de revista,
Mujeres esbeltas o urbanizaciones de playa privada.
No encontré diplomas, certificados de autenticidad,
Planes de pensiones o razas de puro pedigrí.
Tampoco vi a quien apuesta todo por la promesa
De tierras lejanas, soledad, amor del que mata.
No vi el rechazo de todo lo convencional,
Cabañas de madera, telas de colores, playas desiertas
El lado alternativo de una misma moneda.
Con nada de eso me topé.
Al mirar a la cara a la Felicidad,
Observándole pasear bajo el sol de media tarde,
Recordé tus dedos en mi pelo
Su risa y su llanto
El color del punto que une tierra y marea
El sabor de las noches, y el tiempo que pasa
Por mí pero no entre nosotros.
Vi su calle un martes por la mañana,
El camino que recorro en bus cada viernes,
La rutina de tumbarme a su lado,
la belleza de quien se acepta totalmente.
Encontré más sueños que proyectos,
Dignidad, cariño, verdad, complicidad,
El sonido familiar de las voces de los que quiero.
Al mirar a la cara a la Felicidad,
Vi a quien acepta
Este momento, cada segundo, instante
Respirando tranquilo,
Sabiendo mirar a su alrededor
Y apreciando lo que ve, siente, escucha, ama.

V.







2 de mayo de 2015

te doy

te doy mis manos para juntar escombros con ellas, reedificar sentimientos entre murallas de capas y selvas; para construir aldeas de luz en una oscuridad a la que estamos atados por cadenas, que encierran, pero no nos callan;
te doy mis ojos para que veas colinas de hielo, montañas de rocas, picos con fuego; lo que sea, el caso es que lo bebas, o lo sientas o lo creas; para que te llegue un escalofrío entre miradas, entre bajadas de cabeza y sonrisas que se escapan; entre un sentimiento latente, expectante a estallar;
te doy mis labios para que beses la colilla de un tango acabado, para que conozcas el sabor del adiós; para que saborees el poso agrio que queda detrás de la lengua después de un último beso y el sinsabor de ese paso que no diste, la duda de un "pudo ser";
te doy mi olfato para que te empapes del olor del miedo, ese que solo distinguen los perros, pero, dime, qué perros, si nos convirtieron en ellos 
te doy mi oído para que escuches los gritos de un pueblo que sufre esperando ayuda en una guerra de palabras en la que las armas dan la espalda para convertirse en vallas que encierran y agobian; cárceles ilusorias que sueñan con nuestra propia represión.
te doy mi cuerpo para que nazcas, para que crezcas, para sientas con todas las partes de él; para que entiendas que vivir es morir en el intento de alcanzar ese grito que se tiene en el pecho, que se escapa por momentos, cuando retiras la venda de los ojos y te lanzas a buscar y a encontrar fuera de las cuatro paredes que siempre agobiaron.

C


(photo: davidisai)










23 de abril de 2015

23 de Abril

17 años, una ciudad soleada, el pelo oscuro
Que resbala por mi espalda: 
Todas esas cosas soy.
Pero, sin duda, sin miedo,
También soy muchas otras cosas.
El fuego de un dragón,
Sobrevolando la planicie de una tierra lejana
Las manos de un asesino,
La sangre de la víctima,
El susurro del que escapa, a medianoche, 
De una prisión de piedra bañada por las olas de un mar enfurecido.
Soy un rey que teme por su pueblo,
Un pueblo que quiso derrocar a su rey;
Soy una casa de campo bañada por la monotonía,
Un desierto, el crujir de la madera
Bajo los pasos temblorosos de quien no se quiere dejar ver.
Soy otra época, tantas distintas,
Que por mí corren imperios, anarquías, utopías.
Soy heroína de mil destinos, y también ese
Que negó el suyo y salvó el peso de la circunstancia
Por la innegable voluntad de su bravura.
Soy el que muere por amor,
El que huye, el que lucha, el que gana,
Y sobre todo
Soy el que crece
Con cada nueva aventura.
17 años, una ciudad soleada, el pelo oscuro
Que resbala por mi espalda...
Y un libro entre las manos.
Yo también soy todas las historias que he leído.


Feliz día del libro,
V.