16 de marzo de 2015

Querida tú

Querida tú, 
Vales más que dejar que la superficialidad de algunos te arrastre de la oreja como si fueras una flor del campo a su disposición. Más que ese espejo que te devuelve la mirada y te dice que no salgas a la calle, que te van a mirar mal. Que ese trozo de bocadillo que te insinúa con sus migas lo que te han enseñado a odiar. Vales más que esa risa a tus espaldas, es grano en la cara, esa revista de moda que te dice que en cinco días vas a adelgazar. Vales más que ese llanto sin helado porque sabes que eso solo cuenta en las películas, que en la realidad un vaso de agua y a correr: no vaya a ser que tengas que estar tres semanas para quitártelo y no, no tienes tiempo. Vales más que ese imbécil que te miró de pequeña y te dijo que tenías la cara como una paella, o el otro que te gritó delante de todo el colegio que te estaba empezando a salir bigote cuando él tenía una pelusilla que ni Torrente a sus años. Vales más que esa bajada de ojos a tu pecho descarada y ese cambio de mirada cuando ve que te has dado cuenta. Más que ese que te toca el culo en una discoteca como si fueses un mono de feria al que hay que exponer para que todo el pueblo lo vea. Vales más que ese que te llama puta como si hubiese descubierto el mejor insulto del mundo para transmitir la envidia que le da tu buena suerte en la cama. O ese que te llama monja porque tienes tus principios y no vas a permitir un arrepentimiento de por vida por su culpa. Vales más que ese que te da batallas constantes por una personalidad que choca con la suya, como si uno no se enamorase de una persona en su totalidad y no solo de una parte. Ese que hace guerra de guerrillas sin organización ni argumentos. que pierde las discusiones por no tener excusas que decir. Ya lo decía algún anónimo de esos que tanto se llevan: si no te paz, al menos que te haga bien la guerra, pero no una chapuza. Vales más que ese anuncio de colonia en el que siempre la tía sale desnuda y es alcanzada al final por un hombre macizo que jamás pasa de quitarse la camiseta. Más que los ránquines que hacían los niños cuando eran críos puntuándonos y las lágrimas y mocos ahogados en el jersey del colegio por no estar en los primeros puestos. Vales más que la sonrisa sarcástica en la cara de algún iluminado cuando respondes algo inteligente a la pregunta con la que pretendía ganarte en menos de un minuto. Vales más que el demonio que tienes dentro, que se grita con tu ángel cuando te seduce la idea de mostrarte diferente para gustar al resto. Vales más que tus piernas, que tu culo, que tus tetas. Que tus ojos, tus pelos, tus pecas. Vales más que tus vestidos, tus faldas, tus medias. Que tus complejos, sus medias tintas, tus inseguridades, tu belleza.
C.



"Beauty begins the moment you decide to be yourself", Coco Chanel


 

3 comentarios:

  1. Muy bonito, sobre todo al principio, muchas gracias. No desaprovecheis ese talento.

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola! Encontré tu blog por casualidad y esta entrada me pareció estupenda. Ojalá muchos tengan la oportunidad de leerla, es fantástica, en verdad. Tienes un don.

    ResponderEliminar